Ayer se me ocurrió regresar a jugar basquetbol, después de 10-12 días semi-incapacitado para hacerlo gracias a un fulano que casi me disloca el dedo anular de la mano izquierda. Esto a resultas de mi estatura y peso, ya que la consigna del equipo contrario es acabarme lo antes posible, y no porque yo sea especialmente bueno.
El problema que tengo es que precisamente por mi masa corporal, los árbitros regularmente ignoran cualquier golpe o falta que me den, a menos que definitivamente sea algo serio.
¿El comentario del árbitro cuando le comenté que casi me arrancan el dedo y que no marcó nada? “Pues deja de jugar, son los riesgos que corres, y aunque te marque la falta, el golpe nadie te lo quita”.
¿La respuesta simple mía? “Mi golpe tampoco te lo va a quitar nadie, aunque me expulses, si es que puedes moverte, y lo mismo para los del equipo contrario”.
El caso es que, como comentaba al principio, ayer regresé y me encuentro con el mismo caso. No puedo soplarles a los fulanos del otro equipo porque ya es falta, y en cambio, aquellos me pueden estar golpeando una y otra vez. Y el mismo caso: algunos de ellos, al ver que traía vendoletas de sujeción en la mano, se dedicaron a golpear y golpear y, por supuesto, 1 de cada 10 era silbada por los dichosos árbitros.
El problema, siento yo, es que estos árbitros dejan que ese tipo de actitud vaya en escalada durante todo un partido (o una serie de ellos) y probablemente alguien pueda salir realmente lastimado de un juego, sin que en realidad sean (o seamos) culpables los jugadores.
Ojalá alguno de ellos se diera cuenta de eso, que la calidad de los partidos y la integridad de los jugadores está en manos de ellos y sus decisiones.
No lo creo.
