Desgraciadamente. Uno dice siempre: “no me da tiempo de…”, “no he tenido tiempo para…” pero, ¿en realidad no nos da tiempo? ¿Realmente no tenemos tiempo?
He tratado de romper mi propio paradigma al respecto, y decirme “no me he dado el tiempo”.
¿Es que el tiempo no es de cada uno de nosotros? Cada quien vive a su propia velocidad, cada uno vive su propio horario y su propio tiempo. Al final, de cualquier modo, es compartido, y tenemos que tomarnos el tiempo también para hacer, decir, ver, escuchar y probar.
Si no, ¿qué chiste le vemos al tiempo en sí? ¿Una sucesión interminable de segundos, minutos, horas y días?
Estaba escuchando el otro día una canción de Van Halen (no recuerdo exactamente cual), de un disco en vivo, y Sammy Hagar dice una gran verdad (la cual dice más o menos así):
Yesterday is gone. Yesterday is the past. Tomorrow? F*ck tomorrow! Tomorrow may not happen! All you’ver gotta care about is: Right here, right now.
En realidad, ese speech me llega, porque nunca he sido dado a pensar en el mañana, salvo en si tendré para comer o no, y el pasado no me interesa, porque lo hecho, hecho está y no hay manera de remediarlo. El “hubiera” no existe, eso es seguro, y solo podemos conjeturar sobre lo que pudimos o debimos haber hecho o dicho. Pero es una pérdida de tiempo.
Hay que dedicarnos a buscar el tiempo para hacer las cosas, hay que arrepentirnos (y eso…) de lo que hicimos, y no de lo que dejamos de hacer, porque quizá nunca tengamos otra oportunidad de hacerlo.
Y, a los cuates que de vez en cuando (quiero pensar) me leen, una disculpa, porque en estos días he estado hasta la coronilla de cosas que hacer 🙂 y me estoy dando el tiempo para hacerlas.
Qué contradicción, ¿verdad?
