Resulta que por ahí me llegó un correo de un grupo en el que estoy suscrito, hablando sobre un enlace a un sitio de genealogía. Por supuesto, no me podía quedar con la duda por lo que navegué a Geni, encontrándome con un sitio “fresco” en el cual me puse a trabajar inmediatamente.
Sencillo y muy intuitivo (aunque en inglés), en menos de 1 hora ya había terminado de dar de alta a toda mi familia inmediata, desde mis papás hasta mis hijos, pasando por mis hermanos y sobrinos.
Vale la pena echarle un ojo y comenzar a investigar un poco sobre nuestras raíces, máxime que en Geni es posible subir y bajar tantos niveles como sea necesario, además de poder invitar a nuestros familiares via correo electrónico a que llenen las partes relativas a ellos, con lo que el árbol genealógico puede convertirse hasta en un punto de reunión.
¡A regar el árbol, para que crezca!
