
¡Sé feliz! ¿Qué te lo impide?
Cuando dejas de hacer cosas incorrectas, dejas más campo para las que te hacen feliz. Así, comenzando desde ahora…
- Deja de posponer tus objetivos. Algunas personas sueñan con el éxito mientras que otras trabajan duro por el mismo. Casi siempre nos resistimos a las acciones y al cambio cuando más los necesitamos. Ármate de valor y ten disciplina. Hacer las cosas a un lado las hace instantáneamente más difíciles y temibles. Lo que no comiences hoy no lo terminarás mañana, además de que no hay nada más estresante que traer colgando una tarea no terminada.
El secreto para adelantarse es simplemente comenzar. El comenzar por si mismo es suficiente para generar el “momento” para que la bola siga rodando. Así, olvídate de la línea de meta y solamente concéntrate en dar el primer paso. Dile a tu yo interno “Elegí comentar esta tarea con un paso pequeño e imperfecto”. Todos esos pequeños pasos se irán sumando y finalmente verás cambios bastante rápido. - Deja de culpar a otros y buscar pretextos. No culpes a otros por lo que tienes o no tienes, o por lo que sientes o no sientes. Cuando culpas a otros de lo que estás pasando, niegas la responsabilidad y perpetúas el problema. No dejes ir tu fuerza y comienza a tomar responsabilidad de tu vida. El culpar a otros es otro pretexto barato, y buscar pretextos es el primer paso hacia el fracaso; tú y solo tú eres el responsable por tus elecciones y decisiones en tu vida.
- Deja de tratar de evitar el cambio. Si nada cambiara nunca, no habría amanecer a la mañana siguiente. Muchos de nosotros nos sentimos bien donde estamos a pesar que el universo completo está cambiando alrededor. Aprender a aceptar esto es vital para nuestra felicidad y éxito general. Cuando cambiamos, crecemos y comenzamos a ver un mundo que nunca pensamos fuera posible.
Y no olvides esto, no importa qué tan buena o mala sea una situación, ésta cambiará. Eso es lo único con lo que puedes contar. De esta manera, abrázala y date cuenta de que el cambio sucede por una razón. No siempre es fácil u obvio al inicio, pero al final valdrá la pena. - Deja de tratar de controlar lo incontrolable. Si tratas de controlar todo, y después preocuparte por las cosas que no puedes controlar, te estás llevando tú mismo a una vida de frustraciones y fracasos.
Algunas fuerzas están fuera de tu control, pero puedes controlar cómo reaccionas a las cosas. La vida tiene aspectos positivos y negativos; el que seas feliz o no depende en gran medida de en qué aspectos te enfocas. Lo mejor que puedes hacer es dejar ir lo que no puedes controlar y enfocar tu energía en las cosas que puedes, como tu actitud. - Deja de sobajarte a ti mismo. Nada te deprimirá tan rápido como estarte reprendiendo a ti mismo. La mente es un instrumento sorprendente si se usa de manera correcta, pero si se usa incorrectamente, es muy destructiva. Sé consciente de tu habla interna mental. Todos nos hablamos en silencio dentro de nuestras cabezas, pero no siempre estamos conscientes de lo que nos decimos o cómo nos afecta.
Como dijo alguna vez Henry Ford, “tanto si piensas que puedes, como si no, estás en lo correcto”. Una de las mayores causas de por qué fracasamos se da por la duda sobre uno mismo y el habla interna negativa. La manera de superar los pensamientos negativos y las emociones destructivas es desarrollar emociones opuestas y positivas que sean más fuertes y poderosas. Escucha tu habla interna y reemplaza los pensamientos negativos con positivos; a través del tiempo cambiarás la trayectoria de tu vida. - Deja de criticar a otros. La negatividad que desbordas hacia otros gradualmente paralizará tu propia felicidad. Cuando te sientas verdaderamente cómodo con tus propias imperfecciones, no te sentirás amenazado u ofendido por las imperfecciones que veas en otras personas.
Así, deja de preocuparte por los defectos que veas en los demás, y enfócate en ti mismo. Deja que el crecimiento constante y la mejora en tu propia vida te mantengan tan ocupado que no tengas tiempo para criticar a otra gente. - Deja de huir de tus problemas y temores. Confía en mi, si todo el mundo lanzara sus problemas a una pila para que los vieras, tú tomarías los tuyos de regreso. Haz frente a tus problemas y temores rápidamente, no los evites. La mejor solución es enfrentarse a ellos sin importar qué tan fuertes parezcan.
Los temores en particular te detienen de tomar riesgos y decisiones. Te confinan al pequeño espacio donde te sientes completamente cómodo. Pero la historia de tu vida es simplemente la culminación de muchas experiencias pequeñas y únicas, muchas de las cuales requieren que amplíes tu zona de confort. Dejar que tus temores y preocupaciones te controlen no es vivir, es solamente existir.
En pocas palabras, o te adueñas de tus problemas y temores, o ellos se adueñarán de ti. - Deja de vivir en otro tiempo y lugar. Algunas personas pasan sus vidas tratando de vivir en otros tiempos y lugares. Se lamentan de lo que ha sido, de lo que pudieron haber hecho, o lo que hubiera sucedido. Sin embargo, el pasado ya se fue y el futuro no existe. No importa cuánto tiempo pasemos pensando y lamentándonos sobre cualquiera de los dos, no cambiará nada.
Una de las paradojas más fuertes de la vida es que nuestro futuro más brillante depende de nuestra habilidad para prestar atención a lo que hacemos hoy por hoy.
Necesitamos vivir más el momento. Esto requiere concientización activa, abierta e intencional en el presente. No hay que fantasear sobre las vacaciones mientras estamos en el trabajo, y no hay que preocuparnos por el trabajo mientras estamos de vacaciones. Vive para el hoy. Observa la belleza alrededor tuyo. - Deja de tratar de ser alguien que no eres. Uno de los mayores retos en la vida es ser tú mismo en un mundo que trata de hacerte como todos los demás. Alguien será más atractivo, inteligente o joven, pero nunca serán tú. No cambies para gustarle a la gente. Sé tú mismo y la gente te querrá, y tú te querrás más también.
- Deja de ser ingrato. No todas las piezas del rompecabezas de la vida parecerán caer en su lugar al principio, pero con el tiempo verás que lo hacen, perfectamente. Así, agradece por las cosas que no funcionaron, porque ellas hicieron espacio para las que lo harán. Y agradece las que se alejaron de ti, porque han hecho espacio para las que no se irán.
Sin importar qué tan bien o mal estés, despierta todos los días agradecido por tu vida. Alguien en algún lugar pelea desesperadamente por la suya. En lugar de pensar sobre lo que te pierdes, trata de pensar en lo que tú tienes y que los demás se pierden.
