¿Sabías tú que…? 25 secretos de productividad de los pensadores más grandes de la historia


Navegando por las internets me encontré con una página que me pareció interesante (de Mental Floss, un sitio favorito personal): 25 secretos de los pensadores.

He aquí algunas de las extravagancias de algunos de estos grandes pensadores.

  • ¿Sabías que Agatha Christie, una de las mejores novelistas del género policial (y quién no recuerda al inspector Hércules Poirot), no tenía escritorio?
  • ¿Que Ernest Hemingway escribía de pie?
  • ¿Que el rey del terror, Stephen King, escribe a diario, intentando llegar a 2,000 palabras?
  • ¿Que a Beethoven también le gustaba el café, exactamente con 60 granos?
  • ¿Y que al buen Ben Franklin le gustaba leer y escribir temprano por la mañana, en pelotas?

De lo que se entera uno, ¿verdad? Lean el artículo completo, a ver con cuál se identifican.

Actualización: A petición de una amiga, traduzco el artículo completo:


¿Quieres que las cosas se hagan? Intenta estos tips de productividad de algunas de las mentes más influyentes de la historia, compiladas por Mason Curry en Rituales Diarios: Cómo trabajan los artistas

  1. Como muchos de nosotros, Beethoven comenzaba su día preparándose café. Insistía en usar 60 granos por taza.
  2. Benjamin Franklin era de los de “temprano a la cama, temprano a levantarse”, y en su últimos años, temprano para quitarse todo. Los “baños de aire” matinales de Franklin consistían en leer y escribir “en pelotas” por más o menos una hora. Entonces, se ponía su ropa y regresaba a trabajar.
  3. Muchos escritores y artistas famosos se aseguraban de desayunar. Víctor Hugo prefería sus huevos crudos.
  4. Antes de que Freud saliera a su oficina, recibía una visita y un recorte de barba de su barbero.
  5. Agatha Christie nunca tuvo un escritorio. Escribió sus 80 novelas, 19 obras de teatro y otros numerosos trabajos donde quiera que podía sentarse.
  6. Ernest Hemingway escribía parado.
  7. Thomas Wolfe también escribía parado, usando la parte superior de su refrigerador como escritorio (medía 1.98m).
  8. Algunas personas en realidad hacen su trabajo en Starbucks. Rainbow Rowell, autora de la novela para jóvenes Eleanor & Park, ha escrito todos sus libros en dicha cadena cafetera.
  9. Richard Wright escribió todas sus obras, lloviera o brillara, en una banca en el Parque Fort Greene de Brooklyn.
  10. Maya Angelou es incapaz de escribir en lugares bonitos. Ella prefiere escribir en cuartos indescriptibles de hoteles y moteles.
  11. No era que el famoso arquitecto Frank Lloyd Wright necesariamente trabajara bien bajo presión. Simplemente no podía hacer ningún borrador hasta que tuviera elaborado el diseño completo en su cabeza.
  12. Truman Capote confesó a The Paris Review, “No puedo pensar a menos que yo esté acostado”. Tampoco podía Proust.
  13. Cuando el compositor Igor Stravinsky se bloqueaba, se paraba de cabeza para aclarar su mente.
  14. Woody Allen se mete a bañar -en ocasiones varias veces al día- cuando necesita un impulso mental (y aquí está por qué su hábito podría funcionar).
  15. El pianista clásico Glenn Gould ayunaba en los días que grababa su música. Él pensaba que eso agudizaba su mente.
  16. El poeta alemán Friedrich Schiller insistía que el aroma de manzanas pudriéndose en su escritorio estimulaba su creatividad.
  17. En ocasiones, el enfocarse es la cuestión. Mientras escribía Las Correcciones, Jonathan Franzen trabajaba en su computadora usando tapones para los oídos, orejeras, y una venda en los ojos.
  18. Stephen King escribe todos los días del año y busca cumplir un objetivo de 2000 palabras al día (usualmente toma cerca de cinco horas).
  19. Comenzando en 1955, Vladimir Nabokov escribía sus primeros borradores en tarjetas. De esta manera, podía reacomodar párrafos y capítulos rápidamente. Una vez que el autor sabía el orden que quería, su esposa Vera las escribía en un manuscrito.
  20. Cuando Anthony Trollope terminaba de escribir un libro, inmediatamente comenzaba otro. Henry James hacía lo mismo.
  21. El teólogo Jonathan Edwards, famoso por su sermón “Pecadores en las manos de un Dios enojado“, no tenía el lujo de las notas Post-it o una pluma portátil. Cuando tenía ideas mientras montaba, asociaba un pensamiento con una sección de sus ropas y entonces colocaba un pedazo de papel en esa área. Cuando regresaba a su escritorio, quitaba los papeles y escribía los pensamientos.
  22. Después de cenar, Mark Twain leía en voz alta sus escritos a su familia para que le dieran comentarios.
  23. Mientras escribía Entrevista con el Vampiro, Anne Rice apropiadamente dormía todo el día y trabajaba toda la noche. A ella le gusta seguir este horario para evitar distracciones.
  24. El escritor Jerzy Kosinski dormía ocho horas al día, pero no lo hacía todas a la vez. Se despertaba a las 8:00am y dormía 4 horas en la tarde. Despertaba nuevamente, continuaba su trabajo hasta altas horas, y se dormía 4 horas más antes de empezar el día siguiente.
  25. El búho nocturno Willem de Kooning a menudo usaba un sombrero y un abrigo mientras pintaba. Su estudio apagaba la calefacción del edificio después de las 5:00pm.

Acerca de Arturo Barajas

Ingeniero en sistemas por elección, geek por convicción. Fan de la literatura fantástica y de ciencia ficción, de la música rock y de la tecnología en general.

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