Hay ocasiones en que uno debe hacer lo que debe hacer. Tal ha sido mi caso esta semana. A veces no es nada placentero, sin embargo se tiene que llevar a cabo.Una semana pesada. Un día estresante. Una hora de nerviosismo. Un minuto de miedo.
Hay que afrontar lo que venga a sabiendas de que puede no ser lo mejor, pero lo peor que se puede hacer es tirar los principios por la borda. En mi opinión, si nos quitamos las ropas y quedamos al desnudo, lo único que nos queda es llevarlo con la dignidad que amerite el caso.
No sé si haga sentido lo que escribí, pero yo entiendo mi cuento :-).
En fin, hoy es poco lo que puedo compartir, porque la fatiga mental y la física están a la orden y Metallica me espera en el carro para ir a recoger a mis enanos a la escuela.
