Vaya con el Seguro Social.
No sé si en toda nuestra grandiosa República Mexicana sea igual, pero al menos aquí en San Juan del Río no es lo que solía ser (como si en algún momento fuera algo bueno).
El día de ayer mi hija amaneció enferma por una infección estomacal, por lo que ha tenido temperatura, dolores de cabeza y no retiene nada en el estómago.
Total, para no hacer el cuento largo, peregriné por las tres beneméritas clínicas del IMSS que existen en esta ciudad. ¿Cuál fue el resultado? Que ni en calidad de urgencia hubo manera de atenderla. Al final acabé en la enfermería de la planta donde trabaja mi esposa.
Y hoy al llevar a mis hijos a la escuela, escuchando las noticias (Panorama, en 101.1, no es comercial) me entero que van a hacer paro para solicitar prestaciones y/o no sé qué más. Es realmente indignante.
¿Qué prácticamente no están en paro toda la vida? A la primera clínica llegué a las 3:00pm, para lo cual ya no daban citas, que si quería esperarme. ¡Pues claro que quería! De cualquier modo, al ir a Urgencias me iban a rebotar al médico familiar. Esperé hasta las 4:20pm, cuando la asistente se me acerca y me comenta:
– El doctor sale a comer de 4:30opm a 6:00pm. ¿Gusta regresar más tarde o le doy un papelito para que le atiendan a su hija en Urgencias?
– ¡Caramba! – exclamo – Pues deme el bendito papel.
Total, salgo de la clínica y me voy a la más cercana que tiene sala de urgencias. Ya saben, la asistente llamando por teléfono, con varias personas en fila esperando dejar su “carné”. Total que cuando llega mi turno:
– Psssss, no, joven, fíjese que no le pueden atender a su hija.
– ¿Por qué, qué no es una clínica del IMSS?
– Sí, pero aquí en el papelito dice “Urgencias, Clínica 6” y esta es la 8.
Se me estaba acabando la paciencia…
– ¿Y qué diferencia hace? ¿Y si le doy el “carné” de ella?
– Huy, pues si quiere déjemelo, pero no sé a qué hora la puedan atender.– ¡VÁLGAME DIOS! – estallé -, ¿POR QUÉ SE COMPORTAN ASÍ?
Y aquélla bendita “seño” mascando su gran chicle continuaba hablando por teléfono, ignorando olímpicamente a toda la gente que esperaba su turno. Realmente estaba exasperado y ya no sabía qué hacer. Mi hija apenas podía caminar, porque su estómago le dolía bastante. Por suerte (y algo de genética) pude cargarla para llevarla nuevamente al carro y continuar buscando algún lugar donde pudieran atenderla.Llegué a la dichosa clínica 6 y por fin alguien amable:
– ¿Sí, señor?
– Traigo a mi hija con infección, dolor abdominal y fiebre.
– Por favor permítame su carnet – hasta que alguien lo dijo bien o a lo mejor es francés y esta última asistente era la que estaba mal -. La pongo en la lista, pero hay 3 personas antes.
– No hay problema, muchas gracias.
“Vaya”, pensé, “una persona decente”.
A esa hora fue cuando me llamó mi esposa para comentarme que la podía revisar la enfermera. ¿Cuánto tardó en revisarla? 10 minutos, le mandó cierta medicina y sanseacabó.
Realmente no entiendo esa actitud de las personas que están en los mostradores de cualquier institución pública, y para el caso también de algunos de los médicos que se dicen “familiares”. Cosa muy diferente con la mayoría de los internistas y especialistas. Pero bueno, como dicen “siempre hay un negrito en el arroz“.
Y mejor aquí le paro porque me la puedo pasar despotricando en contra de lo incorrecto (en mi muy personal opinión) que hay en el Instituto, así como también de las maravillas que me he encontrado en el mismo.
Mmmm, probablemente en otra entrega, porque tengo algunas anécdotas más al respecto.
