Al fin se acabaron las fiestas decembrinas. Particularmente me sentía como agobiado, lo cual es raro, porque diciembre es mi mes favorito:
- Aniversario de casados
- Mi “santo”
- Mi cumpleaños
- Navidad
- Año Nuevo
- Reyes
O sea, es un maratón pesado en realidad. No sé por qué, pero este año no me sentí de ningún modo impulsado a celebrar ninguna de las fechas (salvo nuestro aniversario) de alguna manera especial. Todo pasó demasiado rápido y sin nada digno de mención (desgraciadamente). Incluso, el día de mi cumpleaños no fue posible que mi esposa estuviera conmigo. Lo bueno de ese día fue que estrenaron “Los Increíbles“, y lo que hice fue agarrar a mis enanos y llevármelos a Querétaro al cine.¡Qué excelente película! Hacía mucho que no me divertía tanto con una película particular y esta me tuvo al borde del asiento todo el tiempo. Es más, mis hijos, que normalmente son algo hiperactivos, no se movieron de su lugar ni para ir al baño (incluso el pequeño que tiene 3 años). Poco después llevé a mi esposa a verla, y qué agradable sorpresa: ¡No se durmió en toda la película! Ambos detalles son casi como un tributo a que es realmente buena: El guión, la acción, el rendereo (je, para aquellos “geeks” que entiendan a qué me refiero)… Todo es buenísimo.
En fin, que fue prácticamente lo único que me ha salvado de ser “El Grinch” por completo.
De cualquier modo, aún espero que el día de Reyes la situación mejore. Pedí un Hummer H2 (aunque sea RC). A mis hijos y a mi esposa les irá de maravilla. Incluso pienso pedir vacaciones jueves y viernes para disfrutar un rato con ellos. No sé si les darán el día en la escuela, pero lo más seguro es que lo tomemos a cuenta de una “pinta”.
Ya platicaré al respecto.
