Dimos un muy buen partido contra los amigos del CBTis, los cuales iban, y siguen, invictos en el Torneo Municipal.
Hay que reconocer que juegan muy bien y son competitivos, aunque hubo quienes se pasaron de competitivos definitivamente. Yo sé que en el roce del juego casi todo se vale, pero me sigue pareciendo que es mucha mala leche cuando comienzan a ponerles nombres medio altisonantes a los miembros del equipo contrario, y en general comenzar a golpear cuando no pueden detener a uno u otro jugador.
Una cosa que me llamó mucho la atención fue que en cierto momento el jugador que me estaba cubriendo no pudo acercárseme, debido a que lo estaba desplazando con el brazo. Cuando la jugada cambió de dirección, el tipejo me soltó un golpe al antebrazo bastante fuerte (ayer me revisé y tengo el golpe y un rasguño, de los cuales no me di cuenta ahí mismo). El caso es que el árbitro no lo marcó en ese momento. Al terminar el partido, fui a comentarle al susodicho árbritro que por qué no había marcado el golpe. ¿Su respuesta? “Fue un foul intrascendente”. Es la primera vez que escucho eso, y no me quedó más que reír, realmente. Pocas cosas hay en la vida “intrascendentes”, y en un partido de basquetbol, no hay tal cosa como un “foul intrascendente”.
Solo porque uno es un tanto cuanto diferente a los demás (tamaño, peso, actitud), ¿lo hacen menos o más que a los demás jugadores? A eso en otros lados le llaman discriminación.
En fin, que finalmente nos comió el sol de las 4:00pm y aunque habíamos comenzado muy bien, todo se fue al traste. De cualquier modo, no nos rendimos. Aún quedan dos partidos y esperamos tener lo suficiente para ganarlos y pasar a la siguiente ronda.
