Ayer tuve un reencuentro de lo más agradable. Digamos que comenzamos de un modo excelente el año. ¡Me reencontré con mis ex-viejas! 🙂 No me malinterpreten 😉
¿Que quiénes son? Mis super amigas, las mejores que he tenido y que tendré jamás. Mis cómplices en mis días de estudiante y las perpetradoras de una amistad que trasciende género, número, matrimonios e hijos.
¿Sus nombres? Margarita (aka “Mago”), Miriam (sin ningún sobrenombre, nunca se me ocurrió ninguno) y Ana Luisa (aka, “La China”, aunque para mi siempre ha sido Anita)…Me quedo sin palabras en el teclado para definir lo que sentí al verlas ahí, nuevamente, juntas, ¡conmigo! Verlas a ellas es volver al pasado y ver hacia el futuro. Es algo indescriptible.
Le comentaba a Olga (mi esposa) que iba a decirles lo mucho que significaron (y lo siguen haciendo) para mi. Sin ellas, casi estoy seguro que no sería lo que soy y no estaría donde estoy. Estas reuniones hacen falta y ellas me hacen falta.
Chicas del coro, ¡muchas gracias!
Espero que no sea la última, y que pueda ser más seguido, porque realmente han sido muy importantes en mi vida.
(todo esto, esperando que Olga no se enoje…)
