Pues resulta que hace unos días fui a ver a un cliente, el cual tiene una red inalámbrica y varias computadoras, así como muchos archivos confidenciales.
La cosa es que algún buen samaritano de TI fue a “echarle una mano” para arreglarle la conectividad en su red y entre sus computadoras.
Llego y ¡oh, sorpresa! El router totalmente abierto a todo mundo, todo el disco primario de la máquina principal ¡compartido! Imaginen mi shock al ver eso. Lo mejor del caso fue que le comenté a mi cliente y, aunque no le hizo mucha gracia, tampoco le pareció muy relevante.
Quedamos en que le iba a establecer un esquema de seguridad entre todas sus computadoras, para que no le vuelva a pasar.
Ya les contaré cómo quedó todo.
