El estrés es una de las causas principales de problemas de salud en nuestras vidas. Puede causar enfermedades del corazón, ansiedad, falta de sueño, desórdenes autoinmunes, problemas de peso, infelicidad e, incluso, depresión profunda.
Pero estamos ocupados. Tenemos lugares para ir, cosas que hacer y gente que ver. Entonces, ¿cómo aliviar el estrés y todavía hacer nuestro trabajo correctamente (sin olvidar a nuestros seres queridos y a nosotros mismos)?
Cuando la vida se vuelve demasiado ocupada, puede que no tengas tiempo para retiros de semana completa de meditación y yoga, vacaciones de fin de semana o incluso de sesiones de coaching de vida semanales. ¿Qué podemos hacer?
Seamos breves, porque el tiempo es esencial. Hay nueve cosas simples que puedes hacer. Unos pocos cambios de mentalidad y un par de acciones que toman solo un par de minutos. Por supuesto, no resolverán casos severos de problemas de estrés, pero pueden ayudarnos a la mayoría de nosotros un buena medida, todos los días.
1. Una sola tarea, por completo, en un solo momento.
En lugar de estar en un estado mental estresante de cambio de tareas, toma tu siguiente tarea, deja ir lo demás, y quédate en ese momento solo con esa tarea.
Sumérgete en esta tarea dejando ir el sentimiento de que necesitas terminarla lo más rápido posible, que necesitas moverte a la siguiente tarea que te espera. Siempre habrá otra tarea, porque esa es la naturaleza de las listas de pendientes: son interminables. Así, deja que esas tareas lleguen después. Solo quédate al 100% con esta única tarea, como si fuera lo único.
En pocas palabras: Detente. Respira. Revisa tus compromisos y metas. Pon primero lo primero. Haz una cosa a la vez. Comienza ahora. Toma un descanso de 5 minutos cada hora. Repite.
Recuerda, los resultados son más importantes que el tiempo que se necesita para alcanzarlos.
2. Deja de controlar lo que no puede ser controlado.
El miedo causa estrés, no los factores externos como las obligaciones del trabajo o problemas familiares. Esos factores externos son solo una parte de la vida, pero se vuelven estresantes cuando le temes al fracaso, a que no le caigas bien a la gente, a que no seas suficientemente bueno, al abandono, y así.
Tus temores se basan en fantasías en tu cabeza sobre como las cosas deberían ser (y tu temor a que tu vida no esté a la altura de esa fantasía): tienes una imagen en tu cabeza en la que serás perfecto, le gustarás a la gente, estarás cómodo todo el tiempo y tendrás éxito en todos lados. Estas fantasías son una manera de sentirte en control de un mundo al que no controlas, pero que te lastima al crearte temor y estrés. Al contrario, olvida el control. Siéntete bien con el caos y la incertidumbre, y confía en que las cosas saldrán bien. Tendrás menos temores y sentirás menos estrés.
3. Acepta a la gente como es y sonríe.
Nos molestamos con los demás porque no están a la altura de nuestra fantasía de “cómo debieran” actuar. En lugar de eso, trata de aceptarlos por lo que son, y reconoce que, como tú, son imperfectos y buscan la felicidad y luchan por encontrarla. Hacen lo mejor que pueden. Acéptalos como son. En muchos casos es imposible cambiar, y es grosero el tratar de que lo hagan. Así, ahórrate el estrés innecesario.
En lugar de tratar de cambiar a los demás, dales tu apoyo hoy y sé un ejemplo.
4. Haz una breve paseo al aire libre.
Cuando las cosas se ponen realmente estresantes, tómate 5-10 minutos para dar un pequeño paseo y limpiar tu mente. Una caminata rápida hace maravillas. Te da algo nuevo para ver y pone a tu cuerpo en movimiento.
Se ha encontrado que la gente que ha experimentado recientemente eventos de vida, como una enfermedad seria, el fallecimiento de un ser querido, una separación matrimonial o la pérdida de un empleo, inmediatamente sienten un aumento en su ánimo después de una corta caminata al aire libre. Es literalmente la manera más efectiva para reducir instantáneamente la estresante presión de una mente preocupada.
Justo ahora, deberías considerar tomar un descanso e ir, de ser posible, por una caminata corta y en paz (preferiblemente en un parque o un espacio verde si hay alguno cercano). De nuevo, esto no es posponer cosas de manera no productiva; es más probable que tenga un efecto reparador en tu mente y te ayude con la fatiga de atención y en la recuperación del estrés.
5. Realiza prácticas cortas de consciencia plena.
No tienes que meditar por 30 minutos para obtener el beneficio de una consciencia plena…
- Puedes hacer una exploración rápida de tu cuerpo (enfocarte en él y notar cómo sientes cada parte en este momento) en 30 segundos.
- Puedes poner atención en tu respiración por 60 segundos (escúchalo y siéntelo).
- Puedes seguir tus pensamientos sobre preocupaciones, temores, juicios, dudas e ideales por un minuto (reconoce que estos pensamientos son simplemente eso; no necesitas creértelos o reaccionar a ellos).
- Puedes caminar conscientemente, prestando atención a tus pies, tu cuerpo, tu respiración y tu entorno mientras caminas.
- Puedes hacer cada una de estas prácticas en pequeños momentos cuando lo necesites en el transcurso de tu día.
6. Purga falsos pensamientos.
Debes aprender una nueva manera de pensar antes de que puedas dominar una nueva manera de ser. Detrás de cada sentimiento estresante hay un pensamiento falso o negativo. Antes del pensamiento no sufrías, pero después del mismo, comenzaste a hacerlo. Cuando reconoces que el pensamiento es falso, de nuevo dejas de sufrir. Cuando cambias tus pensamientos, cambias tu vida. Así, la siguiente vez que te estrese una idea, pregúntate 3 cosas:
- ¿Es real? Esta pregunta puede cambiar tu vida. Quédate quieto y pregúntate si la idea con la que estás tratando es verdadera.
- ¿Puedo estar absolutamente, 100% seguro, de que es verdadero? Esta es otra oportunidad para abrir tu mente e ir más profundo en lo desconocido para encontrar las respuestas que viven justo debajo de lo que crees que conoces.
- ¿Cómo me siento cuando pienso este pensamiento? Con esta pregunta, comienzas a notar una causa y un efecto internos. Puedes ver que cuando crees el pensamiento, hay una alteración que puede ir de una molestia leve a pánico y miedo totales. ¿Qué sientes? ¿Cómo tratas a la situación (o a la persona) en la que estás pensando? ¿Cómo te tratas a ti mismo cuando crees en ese pensamiento? Sé específico.
- ¿Quién sería yo, y qué haría diferente, si no pensara en este pensamiento? Imagínate a ti mismo en tu situación (o en la presencia de esa persona), sin creer en ese pensamiento. ¿Cómo sería tu vida diferente si no tuvieras la capacidad de incluso pensar este pensamiento estresante? ¿Cómo te sentirías? ¿Qué prefieres, vida con o sin ese pensamiento? ¿Cuál se siente más pacífico?
7. Conscientemente elimina las comparaciones innecesarias.
Algunas veces la razón por la que batallamos con el estrés y la inseguridad es porque comparamos nuestras circunstancias “detrás del escenario” con la película pública de otros. No lo hagas. No compares tu capítulo 1 con el 15 de alguien más. Sigue tu propai ruta, escribe tu historia de vida y nunca te dés por vencido.
La siguiente vez que te encuentres comparando tu situación de vida con la de alguien más, usa estas dos fórmulas:
- Felicidad = Haz lo mejor que puedes y siéntete bien con ello.
- Infelicidad = Compárate con alguien más.
8. Da seguimiento a lo que va bien y agradécelo.
Ignorar las cosas maravillosas es una tragedia. Haz tu mejor esfuerzo y entrega el resto. Cuanto te atoras en pensamientos preocupantes de la vida que piensas que deberías tener, terminas perdiéndote de la belleza de lo que sí tienes. Tendrás un problema para ser feliz si no eres agradecido por las cosas buenas que tienes en tu vida ahora.
Aquí tienes un ejercicio de gratitud diario, de cinco minutos, súper simple, que ha hecho maravillas:
Cada noche, antes de irte a la cama, escribe tres cosas que salieron bien durante el día y sus causas. Simplemente pon una explicación corta y causal de cada una.
Listo. Gastamos miles de pesos en gadgets caros, casas grandes, carros lujosos y vacaciones de sueño esperando un aumento en nuestra felicidad. Esta es una alternativa gratuita, y funciona.
En un estudio de la efectividad del ejercicio por Martin Seligman, se les pidió a los participantes a seguir esas instrucciones exactas por una semana. Después de la semana, los participantes estaban 2% (mensurable) más felices que antes, pero en exámenes de seguimiento su felicidad se mantuvo en crecimiento, desde 5% en un mes, hasta 9% en seis meses. Aún más interesante, a los participantes solo se les pidió que mantuvieran este diario de gratitud por una semana, pero la mayoría lo continuaron simplemente por gusto.
9. Usa tu cuerpo.
Tu cuerpo es el más grande instrumento que posees. Así, cuando todo falla y tu estrés está en aumento, usa tu cuerpo para calmar tu mente.
La mente refleja tu cuerpo al responder a sus niveles de tensión, tasa de respiración, velocidad de movimiento y enfoque mental. De la misma manera tu cuerpo refleja tus pensamientos, sentimientos, humor, y responde a tu estado mental, las preguntas que haces y las palabras que pronuncias. Así si la mente y el cuerpo están intrínsecamente conectados -lo que significa que uno afecta directamente al otro- se vuelve claro que si tomamos control de uno directa y conscientemente, influenciará y transformará al otro.
Ajustando de forma consciente cómo usas tu cuerpo puede influenciar directamente tu estado mental y transformar dramáticamente tu actitud. Imagina que estás sentado, de mal humor, con tus hombros colgando, respirando superficialmente y frunciendo el ceño. Hazlo ahora para experimentar cómo cambia tu estado mental. Ahora haz lo contrario, levántate y pon una gran sonrisa en tu cara. Respira hondo y fuerte y estira tus brazos al aire.
¿Te das cuenta de cómo te sientes mejor?
En suma, ¡toma el vehículo que tienes por cuerpo y úsalo! Tu cuerpo es la mejor herramienta para cambiar tu actitud y aliviar el estrés en un instante.
Cerrando…
Si tienes tiempo después de hacer esas nueve cosas, aquí hay otras recomendaciones que puede ayudar:
- Elimina tareas innecesarias de tu lista de pendientes.
- Reduce tus compromisos diciendo “no” cuando sabes que debes.
- Inicia una práctica regular de meditación de 10 minutos.
- Encuentra algunas prácticas extra de consciencia plena.
- Ejercítate regularmente.
- Come más sanamente.
- Pasa tiempo de calidad con tus seres queridos diariamente.
- Duerme más.
Y recuerda que mucha gente lidia con el estrés de maneras no sanas -bebiendo alcohol, fumando, comiendo dulces, peleando con la gente, mirando televisión sin pensar, aplazando cosas y así. Irónicamente, estas actividades generalmente causan más estrés. No te lo hagas a ti mismo. Mejor, usa las ideas que se han descrito para hacerle frente sin esas tonterías.
Tu turno…
- ¿Cómo manejas el estrés?
- ¿Qué te ayuda a aliviarlo cuando la vida se pone locamente ocupada?
Déjame tus comentarios y comparte tus pensamientos.
